Los retos de Europa

La apertura a una nueva edición del MEU 2011 (Model European Union in Strasbourg) me ha hecho cuestionar la realidad europea en la que vivimos. ¿Qué retos plantea este continente y qué soluciones nos aporta a cada uno de nosotros?

Además, Borja Ventura, compañero de profesión y mi maestro en la sombra en esto del periodismo digital, analizaba en un texto breve la lacra europea tras asistir a un seminario organizado por el Parlamento Europeo en Córdoba: “El Parlamento Europeo y las Redes Sociales”. En él apuntaba:  “La problemática es triple: Europa no importa porque el ciudadano siente que no tiene poder; Europa no importa porque el ciudadano siente que no la necesita; Europa no importa porque los políticos no saben hacer llegar su trabajo al ciudadano.”

La coyuntura económica actual ha arrojado una nueva piedra sobre el tejado europeo, que había sido construido a retales. “O bien Europa saldrá de esta crisis reforzada y capaz de afrontar la nueva geopolítica de la economía mundial oponiendo a los mercados un interés general europeo, basado en unas estrategias cooperativas entre las naciones europeas, o bien, empantanada en sus egoísmos nacionales, acabará por estallar en cenizas moribundas”, aseguraba Sami Naïr en la Tribuna de El País.

El sentimiento europeísta que implica sentirse unidos ha sido siempre un quiero y no puedo de todos los países miembros. Países ubicados en un mismo continente, pero muy heterogéneos en ideales y principios.

Las políticas comunes eran uno de los objetivos fundacionales en aquel  7 de febrero de 1992, cuando se forjó la Unión Europea. Una institución que iba a dar sentido a Europa.  Sin embargo, se ha visto  truncada por la crisis, que ha sacado a relucir el sentir de cada uno de los países que forman Europa.  Los actuales padres ( a mi parecer, Alemania y Francia) también muestran síntomas de confrontación en las formas y las bases de manejar Europa.  Y eso sí que es un problema grave. Mientras ellos discuten sobre la mejor forma de afrontar la crisis mundial con una política fiscal adecuada, los demás 25 países miembros se aferran a un sentimiento nacionalista que les aleja de la idea de comunidad e identidad europea.  Por si fuera poco, las políticas sociales de las que tanto hace bandera la Unión Europea se ven enfrascadas en las decisiones del mal llamado mercado, es decir, de aquellos que sustentan el poder económico, pero a los que nada les importa la política.

Desde mi más humilde visión, siento que nos falta conocer Europa. Nos falta entender el funcionamiento de la Unión Europea y comprender la dificultad de aunar tantos problemas diversos ( de cerca de 500 millones de personas) en una sola cámara, el Parlamento Europeo. En cambio, admito que no se puede defender la política común, pensando sólo en unos pocos.

Así, tanto políticos como periodistas son los responsables de hacer llegar al ciudadano ese sentir europeo. A menudo es difícil conocer noticias sobre lo que pasa en Europa si no hay un interés propio, porque para un medio de comunicación nacional, sobre todo español (que son aquellos que más conocemos y de los que con más derecho podemos opinar) parece no importar demasiado. Por ello, sigue siendo habitual escuchar a los españoles hablar de los europeos como si ellos mismos no fueran parte de ello.

“El diagnóstico que los sabios europeos nos ofrecen es casi dramático: envejecimiento demográfico; necesidades de una inmigración casi masiva que no sabemos ordenar ni integrar; dependencia energética; competencia a la baja que cuestiona el pleno empleo y el Estado de bienestar; desplazamiento hacia Asia de la producción, del ahorro… y de la innovación y la investigación, sin contar con las amenazas ya sufridas del terrorismo y el crimen organizado.’Lo que vemos no es tranquilizador para la Unión y sus ciudadanos’, dicen los expertos. Y nos aseguran que, de no reaccionar ‘juntos y desde ahora’ acabaremos siendo una especie de península colateral del nuevo centro de gravedad económico del mundo que se desplaza a velocidad vertiginosa hacia Asia”  Ramón Jáuregui

Los retos actuales de Europa en citas:

*Recortes sociales y crisis. “Entre estos nuevos instrumentos se contempla la creación de eurobonos, el aumento del fondo de rescate, la ampliación de facultades de la Facilidad Europea (el fondo creado para el rescate de Grecia), y la ampliación del capital del Banco Central Europeo (BCE). El reto al que se enfrentan los líderes no es pequeño, ya que se ha generado la expectación de que lanzará un mensaje de unidad sin fisuras de que se dotarán de los mecanismos necesarios para hacer frente al acoso de los mercados.”

*Inmigración. “La extrema derecha o la derecha nacionalista se ha hecho demasiado presente en los Parlamentos europeos y para terminar, y para colmo, varios países europeos expulsan a los gitanos a Bulgaria y a Rumania. ¡Qué malo es eso de combatir a la ultraderecha asumiendo sus banderas”

*Maltrato a la mujer. “El Parlamento Europeo ha aprobado el proyecto de orden europea de protección a las mujeres maltratadas por una aplastante mayoría de 610 votos a favor, 13 en contra y 56 abstenciones. La medida, impulsada por el Gobierno español, busca garantizar a las víctimas de violencia que la protección que recibe en un estado de la Unión Europea (UE) se aplica en cualquier otro país europeo al que la persona se traslade.”  “La cifra de mujeres muertas a manos de sus parejas asciende ya a 69, según datos de Igualdad. La violencia de género se cobró este mismo jueves la vida de una mujer de 44 años en, cuyo agresor, que contaba con una orden de alejamiento en vigor

Derechos humanos. “…porque las autoridades cubanas impidieron que el galardonado pudiera acudir a la ceremonia, al no concederle los permisos necesarios para salir de la isla. Fariñas, en un mensaje grabado, instó a la Unión Europea (UE) a no suavizar su política hacia Cuba, como lleva años intentando el Gobierno español, y a ‘no dejarse engañar por los cantos de sirena del régimen’ castrista. Fariñas fue galardonado con el Premio Sajarov ‘por estar dispuesto a sacrificar y arriesgar su propia salud y vida como medida de presión para conseguir cambios en Cuba”

*Comunicación. “Las instituciones europeas han perdido la batalla de la comunicación: la necesidad de reconstruir un ‘relato europeo’, saber explicar europea. necesitamos una nueva épica y una nueva ética. cuál es el nuevo idealismo europeo del siglo XXI. Los social media, según Solanilla, pueden contribuir al objetivo de aumentar la participación, la interacción y la credibilidad pero sin volvernos locos con ellos. Lo que está claro que es hay unas nuevas reglas del juego: lo institucional, lo oficial,  ya no es creíble”.

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