Hablemos de periodismo de guerra

Hace unos días una de mis compañeras de carrera, que trabaja en nuestra adorada televisión pública, Canal 9, me comentó su sorpresa al analizar con detenimiento  imágenes de la agencia de noticias Reuters. El desastre de Japón era el protagonista de dichos recursos audiovisuales. Al parecer, el cámara grabó una panorámica sobre las consecuencias: casas derruidas, calles inundadas, coches amontonados por la fuerza del agua y algún que otro tejado superviviente de la pesadilla.

El profesional, tras la cámara, hacia un barrido de la zona sin percatarse de que en uno de esos techos, mantenidos en estructuras quebradizas, había un niño alzando la mano, pidiendo auxilio. Sin percatarse o haciendo caso omiso.

Aquí se abrió el debate periodístico entre mis otros compañeros. Entre el involucrarse o no cuando se está informando de alguna noticia que implique víctimas. Pero, sobre todo y más específicamente, el tema derivo a qué se debe hacer cuando esto ocurre en una guerra. ¿Cómo posicionarse?

Al respecto, Furio Colombo, prestigioso periodista y ensayista italiano, además metido a político, explicaba en su libro Últimas noticias sobre periodismo, “la inutilidad de un periodismo de guerra que se pretende impasible”, es decir, que busca la objetividad (que en muchos círculos periodísticos ya se ha recalcado que no existe), que busca, al fin y al cabo, el no involucrarse.

“Nunca más objetividad, porque aquí nada es lógico, nada responde al sentido común y nada es explicable a la luz de la razón. El único recorrido moral que redime el oficio es el de estar al lado de las víctimas y testimoniar las matanzas. Para este oficio hay solo dos tipos de professionals: el periodista y el voluntario, ambos sin bandera.”

Y es que como dice Ramón Lobo en su blog Aguas Internacionales:

“La objetividad es para aquellos que no pisan el terreno, que no se manchan los zapatos, para los militares que acuden a Afganistán y nunca son atacados porque viven en la retaguardia. Las grandes decisiones no se toman con las opiniones de primera linea, sino con las personas que piensan igual que quien decide con un mando a distancia. La guerra no es un espectáculo, es solo un gran negocio. Unos la dirigen, y ganan aunque pierdan; otros pierden siempre, son los civiles y, a menudo, los soldados.”

Sin embargo, es cierto que algunos periodistas se mimetizan tanto con el problema que están cubriendo (sean guerrars, desastres o revoluciones) que pierden parte de la calidad informativa; o quizá es eso lo que pensamos y, realmente, Rosa María Molló (corresponsal de TVE) cuando conectó para contar lo ocurrido en Egipto contra Mubarak solo hiciera que reflejar en sí misma el sentir popular. ¿Mal hecho? Yo no lo veo tan mal.

Eso sí, el de Rosa Molló no tiene ni punto de comparación con otros casos. Como, por ejemplo, ¿debe un periodista grabar sin cesar y sin actuar en casos como los siguientes?

Y en relación a este último, ¿Quién no recuerda las imágenes de Rami Aldura (pese a que en las imágenes aparece como Muhammad)? Un niño palestino de 12 años, muriendo en los brazos de su padre al ser alcanzado por una bala durante un tiroteo en Gaza. ¿Qué haría el reportero tras captar la secuencia? ¿Qué debería hacer?

En mi opinión, pese a periodistas, somos seres humanos. Aunque la guerra te haga más crudo y endurezca, no creo que el periodista deba cumplir con la línea de sus compañeros de las redacciones centrales, que tal como apunta Colombo, “pretenden mantener en sus límites la tragedia, de manera que no muestre su naturaleza profundamente monstruosa, en tanto que potencialmente limitada”.

Al final los que se juegan la vida para mostrar la información son estos reporteros. Tienen, entonces, derecho a involucrarse, aunque sea lo más mínimo. ¿No creéis? Y es que de nuevo Colombo señala con precisión:

“Nada es objetivo en Ruanda, en Somalia, en Bosnia, en Chechenia. Solo se puede tomar partido en favor de las víctimas.”

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Un pensamiento en “Hablemos de periodismo de guerra

  1. Hacia un tiempo que no me pasaba por aquí. Que artículo más bonito.
    Como bien dices, los periodistas son personas. Las posiciones, en estos casos, pienso que pueden conseguir los mejores reportajes ya que son los que más llegan. Que es la función del periodista, ¿no?.

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