La deforestación por la pasta de papel

Ayer llegaron a Barcelona  Aidil Fitr, Muslim Rasyid y Hariansyah Usman. Tres activistas de Sumatra, Indonesia, que llevan años luchando contra las industrias papeleras de la zona. Su gira por Europa, organizada por Greenpeace y la Red Ambiental Europea del Papel, busca concienciar y encontrar aliados contra las empresas que destrozan sus bosques y  aumentan los gases de efecto invernadero a nivel mundial con sus plantaciones.

Foto_ThsBonilla

Indonesia se sitúa en el tercer lugar en el ranking de países emisores de gases de efecto invernadero por deforestación, detrás de China y Estados Unidos. “En la última mitad de siglo, se han talado, quemado o degradado cerca de 74 millones de hectáreas de bosque a Indonesia, superficie equivalente a dos veces el tamaño de Alemania. En esta región, la explotación ilegal y la corrupción en la industria forestal es brutal”, afirman desde Greenpeace.

Por esta razón, en Barcelona se han reunido con el sector de las artes gráficas y con el gremio de editores. Y es que  la capital catalanaes una de las zonas donde APP (Asian Pulp&Paper) tiene la mayor cantidad de clientes. “Este nutrido grupo de empresas de artes gráficas y packaging juegan al ratón y al gato con Greenpeace desde hace unos años. Sabemos que son clientes de Asia Pulp & Paper, pero lo niegan, o lo minimizan, o lo disimulan”, comentaba Miguel Ángel Soto, responsable de bosques de Greenpeace.

“Hemos aprendido de otros casos, que son los clientes extranjeros y los compradores finales los que más daño pueden hacer a estas empresas. Ellos son los que pueden crear el gran cambio, porque si dejan de comprar papel a APP o a APRI forzarán a que la industria se comprometa con la sostenibilidad. Es todo una cuestión de dinero”, explicaba Aidil Fitr, activista de la ONG Wahana Bumi Hijau.

La industria del papel ha crecido muy rápido en los últimos 10 años en Indonesia. Solo en Sumatra ya existen 7 empresas papeleras, entre las que se encuentran las anteriormente citadas APP y APRI, dos de las más grandes de la zona. Solo estas dos, ya poseen 3 milllones de hectáreas de bosque, dos de las cuales ya han sido deforestadas. “El mayor peligro ahora, es que APP quiere abrir una tercera planta de pasta de papel al sur de Sumatra, lo que significaría que se haría con más terreno de bosque natural”, señala Fitr.

La empresa asiática tiene presencia en los cuatro continentes y su hipocresía empresarial le ha llevado a firmar durante cuatro años consecutivos un acuerdo con la sostenibilidad.

El problema ya no es solo medioambiental, sino que también es un problema para el día a día de los habitantes de Sumatra. La lucha por los bosquesse ha convertido en un conflicto por la propiedad de la tierra que ha enfrentado a población con gobierno en varias ocasiones. Una lucha que deja a mucho indígenas que viven del bosque, fabricando aceite de palma o látex de la manera tradicional, sin sustento y sin hogar.

“Los indígenas viven ahora entre las plantaciones de acacias. Árboles que solo sirven para la industria del papel”, explicaba Miguel Angel Soto, responsable de bosques de Greenpeace.

Los activistas pidieron en Bruselas que la Unión Europea no reconozca el certificado de legalidad del papel de APP para evitar la financiación de los nuevos planes empresariales en Sumatra. Un boikot a los productos de estas empresas que consiguen el certificado de sostenibilidad y legalidad a través de la corrupción política imperante en Indonesia.

El certificado que posee el papel proveniente de estas empresas es el PEFC, que nada tiene que ver con el FSC (utilizado en Europa).

“En el caso del FSC son las organizaciones sociales, ambientales y campesinas más relevantes las que otorgan la certificación; el PEFC esta impulsado por la industria forestal y del papel con sus negociaciones con los gobiernos”, especifica Jordi Bigues, miembro del grupo Ecoedició.

Des de la sociedad civil, se puede actuar a través de la sensibilización, información y apoyo a estas acciones. Así como convencerse de que el uso del papel supone algo más que un desembolso económico, es un ataque medioambiental. Por tanto, cabe reducir el gasto papelero o invertir en papeles comprometidos con la sostenibilidad. Aquí una guía de Ecoedició sobre cómo conseguirlo.

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